1. ¿Qué tarea debería facilitar?
Escriba su necesidad en una sola frase. «Encontrar mis sesiones» es más concreto que «organizarme mejor». Después, pruebe el recorrido esencial: ¿cuántos pasos hacen falta para guardar o recuperar lo importante?
Le sugerimos partir de una necesidad real y comparar las apps en ese recorrido. Una función adicional no compensa necesariamente una tarea principal difícil.
2. ¿Tienen sentido los permisos solicitados?
Lea la política de privacidad del editor. Apple ofrece además el Informe de privacidad de las apps, que, una vez activado, puede mostrar ciertos accesos a datos y la actividad de red. El informe aporta contexto; no sustituye la explicación del editor.
Hágase una pregunta concreta: ¿el permiso guarda una relación clara con la función que utiliza? Si falta la explicación, búsquela antes de conceder el acceso.
3. ¿Qué ocurre sin conexión?
Si es posible, pruebe la tarea esencial en modo avión. ¿Puede consultar los datos existentes? ¿Se conserva una acción cuando vuelve la conexión? No todas las apps están pensadas para funcionar sin conexión: sus límites deben ajustarse a su forma de usarla.
4. ¿Puede usarla con comodidad?
Aumente el tamaño del texto. Fíjese en el contraste y en el tamaño de los controles. Si utiliza funciones de accesibilidad, pruebe con ellas su propio recorrido. Una demostración en otro dispositivo no sustituye esa prueba.
5. ¿Están claros el coste y la salida?
Antes de elegir, identifique qué está incluido, qué requiere una compra y cómo puede recuperar sus datos. Anote las condiciones que se muestran en el momento de decidir: un precio o una oferta pueden cambiar.
Basta con una pequeña lista
Anote cinco líneas: finalidad, permisos, uso sin conexión, comodidad y coste. Al cabo de unos días tendrá algo útil para comparar. Esta lista es nuestra forma de elegir, no una certificación ni una clasificación de apps.


